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domingo, enero 03, 2010

Nada existe más allá de un instante

Siempre creo que todo va a durar para siempre, pero nada dura para siempre. De hecho, nada existe más allá de un instante, salvo las cosas que retenemos en la memoria. Yo siempre intento retenerlo todo —prefiero la muerte al olvido—, […]

Firmin
Sam Savage
Booket

Después de la revolución

Una de las frases favoritas era «después de la revolución». Cuando le compraban un libro siempre pedía perdón por el dinero que recibía y a continuación explicaba que los libros serían gratuitos después de la revolución, que serían un servicio público, como las farolas de las calles. También decía que Jesucristo era comunista, […]

Firmin
Sam Savage
Booket

Amor no correspondible

[…] Era mágico. Anhelaba presentarme ante ella como un suplicante, llevando en la mano una rosa sin tallo, y colocar humildemente el capullo en el arriate de su ombligo, como una ofrenda. Pero supongo que tanta emoción, tanta ansia, eran demasiado enormes para un cuerpo tan pequeño como el mío, y aquellas noches, durante el camino de regreso a mi polvoriento cuchitril del techo de la librería, me agarraba unas depresiones terribles. Malo es el amor no correspondido; pero lo que verdaderamente puede hundirlo a uno es el amor no correspondible.

Firmin
Sam Savage
Booket

lunes, diciembre 14, 2009

Mil muertes distintas

[...] Tan contentos, hasta que alguien los aplastaba o los envenenaba o les rompía el cuello con una barra de hierro. Yo, por mi parte, he vivido más que todos ellos y, a cambio, he muerto mil muertes distintas. Me he movido por la existencia dejando en pos un rastro de miedo, como un caracol. Cuando muera de verdad, será un aburrimiento.


Firmin
Sam Savage
Booket

sábado, diciembre 12, 2009

Vivir de los sueños

Y en África, en épocas de hambruna, los niños hambrientos comen tierra. A buen hambre no hay pan duro. El mero hecho de masticar y tragar algo, aunque no alimente el cuerpo, nutre los sueños. Y los sueños de comida son como cualquier otro sueño: puedes vivir de ellos, mientras no te mueras.

Firmin
Sam Savage
Booket

Dónde no puede empezar un relato

Podemos no saber nunca dónde empieza un relato, pero a veces sí que podemos decir dónde no puede empezar: donde la corriente ya fluye con pleno impulso.

Firmin
Sam Savage
Booket

Un útero semántico

Concebía la primera frase como una especie de útero semántico repleto de atareados embriones de páginas sin escribir, resplandecientes pepitas de genio, ansiosas de nacer. De ese gran recipiente fluiría, por así decirlo, el relato completo.

Firmin
Sam Savage
Booket

lunes, diciembre 07, 2009

El nombre es una prótesis

El nombre es una prótesis, un implante que se va confundiendo con el cuerpo, hasta convertirse en un hecho casi biológico a lo largo de un proceso extravagante y largo. Pero tal vez del mismo modo que un día nos levantamos y ya somos Millás o Menéndez u Ortega, otro día dejamos de serlo.

El mundo
Juan José Millás
Booket

Solo somos el escenario

Recordé un día en el que paseando por el campo, en Asturias, me detuve frente a una vaca que estaba a punto de parir y comprendí que el embarazo había sucedido dentro de su cuerpo como el lenguaje sucede dentro del nuestro. [...] La idea resultó enormemente liberadora. Quizá no seamos los sujetos de la angustia, sino su escenario; ni de los sueños, sino su escenario; ni de la enfermedad, sino su escenario; ni del éxito o el fracaso, sino su escenario...

El mundo
Juan José Millás
Booket

El cobre sabe a electricidad

[...] Más complicado fue entender que el frío quemaba, pero lo cierto es que un día me abrasé los labios al llevarme a la boca un pedazo de cobre que encontré en el jardín, a primera hora de la mañana. Me gustaba el sabor del cobre; todavía, al pronunciar la palabra cobre, siento un cosquilleo eléctrico en la punta de la lengua. El cobre sabe a electricidad. [...]

El mundo
Juan José Millás
Booket

domingo, noviembre 15, 2009

Un Dios colérico

Y bien, Dios estaba ahí todo el tiempo para lo bueno y para lo malo, generalmente para lo malo, porque se trataba de un Dios colérico, violento, castigador, fanático. Dios era un fanático de sí porque vivía entregado a su causa de un modo desmedido, como si en lo más íntimo desconfiara de la legitimidad de sus planes o de sus posibilidades de éxito. Podríamos decir que era un nacionalista de sí mismo. Tenía otras caras, pero ésta dominaba sobre las demás. Lo raro para un pensamiento ingenuo como el nuestro era que lograba estar sin estar, pues se manifestaba a través de su ausencia, que lo llenaba todo.

El mundo
Juan José Millás
Booket

La condición de la existencia es la frialdad

[...] Recuerdo sobre todo que el frío no venía de ningún lugar, por lo que no había forma de detenerlo. Formaba parte de la atmósfera, de la vida, porque la condición de la existencia era la frialdad como la de la noche es la oscuridad.

El mundo
Juan José Millás
Booket

El frío de la infancia

En el principio fue el frío. El que ha tenido frío de pequeño, tendrá frío el resto de su vida, porque el frío de la infancia no se va nunca. Si acaso, se enquista en los penetrales del cuerpo, desde donde se expande por todo el organismo cuando le son favorables las condiciones exteriores. Calculo que debe ser durísimo proceder de un embrión congelado.

El mundo
Juan José Millás
Booket